A extremar medidas para prevenir la meningitis
 
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A extremar medidas para prevenir la meningitis
A extremar medidas para prevenir la meningitis

 
Brigadas de higiene, profilaxis y vacunación son la clave para evitar su propagación
Con los 15 casos de meningitis que se presentaron el año pasado en el Atlántico y que cobró la vida de dos bebés, quedaron encendidas las alarmas para que este año la población y las autoridades extremen las medidas de prevención.
La rapidez con que se efectúe la campaña de prevención, que debe incluir higiene, vacunación y control médico, es fundamental para evitar un contagio masivo.
“La meningitis es una infección de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, llamadas meninges, por varios tipos de bacterias. Las más peligrosas y representativas son la Haemophilus influenzae tipo b (Hib) y la Neisseria meningitidis grupos A, B, C, Y, W-135, que es la que tiene mayor incidencia, con un 90 por ciento de los casos”, explicó el médico neurólogo Jorge Daza.
Las estadísticas indican que la mitad de las víctimas son menores de 15 años, principalmente niños de tres a ocho meses de edad, mientras que entre los adultos existe un grupo de riesgo determinado por personas con déficit de factores del complemento (C3, C5, C9), personas sin bazo o aquellas afectadas por el virus del Sida.
La mortalidad de esta enfermedad es alta. Se estima que muere una de cada seis o siete personas afectadas de meningitis, ya que aunque se reciba el tratamiento adecuado, en menos de 24 horas se desata la sintomatología, y sólo se reducen en un diez por ciento las probabilidades de fallecimiento. Además, quienes logran recuperarse suelen quedar con lesiones cerebrales, en algunos casos muy leves, que pueden afectar la motricidad y otras capacidades, señaló Daza.

MEDIDAS PREVENTIVAS

La gravedad expuesta de esta enfermedad pone de manifiesto la necesidad de crear medidas preventivas para evitar que aparezcan casos, sobre todo en los lugares cuyo clima favorece la propagación y donde no se ha podido erradicar. La vacunación y la higiene de las comunidades son clave. Sin embargo, cuando se produce un caso, estas medidas deben extremarse.
La Asociación Americana de Pediatría estipuló, en 1996, que será considerada “epidemia de meningitis por Neisseria meningitidis grupo C” cuando en una comunidad aparezcan tres casos en menos de tres meses y la prevalencia total sea de un mínimo de diez casos por 100 mil habitantes. Sólo en este caso se recomendará la vacunación generalizada.
Afortunadamente, en Atlántico no se ha registrado una prevalencia tan alta, por lo que se trata de “focos” de la enfermedad que, de todos modos, deben ser eliminados. La metodología que recomiendan las organizaciones de salud internacionales para estos casos son los cordones sanitarios.
Las autoridades de Salud del departamento del Atlántico con el fin de incrementar la cobertura del programa de inmunización que contiene la vacuna anti-haemophilus influenzae tipo b y que combate enfermedades como la neumonía y meningitis, adelantará en todos los municipios la ‘Semana de Vacunación de las Américas’.

LOS CASOS

Durante el 2006 en el Atlántico se registraron 15 casos de meningitis meningococcica, 8 en Barranquilla, y los restantes en Soledad, Repelón, Puerto Colombia y Tubará. En este período se presentaron dos casos de mortalidad por meningitis, una meningococcica en Soledad y la otra neumococcica en Puerto Colombia.
En lo que va del 2007, se han confirmado 3 casos de meningitis en el Atlántico. Uno por meningococcica, uno por haemophilus influenzae y el otro por neumococo. Es importante destacar que de estos tres casos, todos están registrados vivos, dijo el subsecretario de Salud, Humberto Mendoza.
La meningitis puede presentarse en dos formas, la viral y la bacteriana. La primera, a diferencia de la segunda, es la más frecuente en la infancia y es causada por virus pertenecientes a los llamados enterovirus y la evolución y el pronóstico, salvo casos excepcionales, son favorables.
“La meningitis bacteriana es un estado clínico de mayor compromiso médico y requiere tratamiento de hospitalización de inmediato. De ahí los esfuerzos de la Secretaría de Salud Departamental del Atlántico para prevenirla a partir de la inmunización con vacunas en el caso de la originada por Haemophilus influenzae tipo b, y, por otro, las actividades, procedimientos e intervenciones de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación cuando no puede evitarse la enfermedad”, indicó.
En nuestro medio, las bacterias más frecuentes son meningococo, neumococo y haemophilus influenzae tipo b que predominan en el origen de las meningitis de acuerdo a la edad del paciente.

Uno de los síntomas de la meningitis son las manchas en la piel.
VACUNACIÓN Y PROFILAXIS

En lo que respecta a la prevención que se pueda realizar en forma individual, la vacunación es lo más importante y, sobre todo, hay que controlar que los niños estén protegidos con la nueva vacuna MenC, expresó la directora de la Oficina de Salud Pública del Distrito, Sara Romero.
En la actualidad, se está aplicando una fórmula conjugada de inmunización que procede de la envoltura de polisacáridos del meningococo C con una proteína. La misma fue desarrollada hace pocos años, pero está comprobado que, al inyectarse en el ser humano, produce inmunidad para la meningitis del grupo C desde los dos meses de edad.
Para aumentar la efectividad, el calendario de vacunación incluye una dosis a los dos meses, otra a los tres y otra a los cuatro meses de edad. También puede administrarse en dos dosis a niños mayores que no la hayan recibido después de su nacimiento y, en una sola dosis, a adultos.
En cuanto a la profilaxis con drogas como rifampicina, sulfamidas, ceftriaxona y ciprofloxacin, sólo se recomienda cuando se comprueba un contacto cercano con un afectado por la enfermedad. La vacuna antigua contra la meningitis A, C, Y y W-135 sólo está indicada ante una epidemia y en los casos de personas con alteraciones en el sistema inmunológico o falta de bazo.
LOS SINTOMAS
“Los síntomas de la enfermedad van desde fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, congestión nasal, vómitos, molestias al mirar la luz y alteración del estado mental, hasta evolucionar hacia el adormecimiento, presencia de manchas en la piel, convulsiones, diarrea y respiración acelerada. En todos los casos el cuadro clínico es particular en cada paciente”, precisó Humberto Mendoza.
En los niños menores de un año no suele presentarse la rigidez por lo que se palpa la fontanela para determinar el abultamiento que estas presenten, y el dolor de cabeza puede traducirse en llanto continuo e irritabilidad. En las primeras horas los síntomas pueden ser confundidos con infecciones virales, procesos gripales o con enfermedades menos severas como neumonía o infección del tracto urinario, pero hay signos de alarma y dos de ellos son cuando el niño presenta tendencia al sueño, decaimiento y dificultad al hablar o responder espontáneamente.
“Cuando el paciente ingresa a la institución médica, el cuerpo de especialistas diagnostica si se enmarca en este tipo de enfermedad e inmediatamente lo ubica en el nivel de atención que requiere según la gravedad del caso. La mayoría de estos pacientes son hospitalizados en el tercer nivel de atención a través de la red departamental de urgencias recibiendo el tratamiento que le permita curarse de la enfermedad”, expresó el secretario de Salud del Atlántico, Javier Guzmán Carrascal.
“El diagnóstico incluye el desarrollo de pruebas y estudios especiales en el líquido cefaloraquídeo lo que confirmará o descartará el diagnóstico clínico. La población menos favorecida sin seguridad social en el Departamento es asumida por la Secretaría de Salud Departamental”, agregó.
Las personas con meningitis viral requieren reposo y consumir líquidos abundantes. Cuando es bacteriana, el tratamiento debe ser hospitalario. En los casos que involucran niños, deben ser llevados a un hospital y en ocasiones requieren permanecer las primeras horas en una Unidad de Cuidados intensivos.
Con relación al contagio de la enfermedad, el contacto debe ser cercano con la persona enferma para que se pueda transmitir y esto sucede a través de las secreciones nasales, saliva y por el aire contaminado de estornudos o toses de los enfermos.
En el caso de los niños que hayan tenido contacto con alguien enfermo, deben ser observados y si presentan cuadro febril deben ser llevados al pediatra o médico inmediatamente. Si por el contrario, es el niño el que presenta la enfermedad bacteriana por meningococo o haemophilus influenzae tipo b, está indicada la administración de un antibiótico profiláctico.

 
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